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Philipp Marx

Desgarro perineal después del parto: grados, cicatrización, dolor y señales de alarma

Un desgarro perineal puede ocurrir después de un parto vaginal y abarca desde pequeñas rupturas de la piel hasta lesiones más profundas que afectan al esfínter anal. Muchas molestias en el posparto tienen explicación y mejoran poco a poco. Lo decisivo es saber qué es típicamente normal, qué alivios prácticos ayudan de verdad en la vida diaria y ante qué síntomas no debés esperar.

Una persona en el posparto está sentada de costado en la cama y se apoya con una almohada; junto a ella hay compresas postparto y una botella de agua

Qué es un desgarro perineal

El periné es la zona entre la entrada de la vagina y el ano. En un parto vaginal el tejido puede desgarrarse cuando se estira mucho. El desgarro perineal es una lesión obstétrica frecuente y no indica por sí sola si el parto fue "bueno" o "malo".

Más útil que reproches personales son tres puntos prácticos: el grado exacto debería quedar documentado, la herida debe recibir el cuidado adecuado y en el posparto necesitás un plan que permita la cicatrización, en lugar de exigirte constantemente hasta tus límites.

Grados 1 a 4 y por qué importa para el control posterior

La clasificación por grado describe qué estructuras están afectadas. No predice de forma fiable cuánto dolor vas a sentir, porque la hinchazón, los hematomas y la sensibilidad individual tienen gran influencia.

Desgarro perineal grado 1

Están afectadas la piel y la mucosa. Puede picar y molestar al sentarse, pero suele cicatrizar relativamente rápido.

Desgarro perineal grado 2

Además se afectan los músculos del periné, pero no el esfínter anal. Aquí la recuperación suele notarse durante más tiempo, sobre todo si hay hinchazón o hematomas.

Desgarro perineal grado 3 y 4

En estos casos está implicado el esfínter anal; en el grado 4 además la mucosa intestinal. Estas lesiones suelen denominarse OASI (obstetric anal sphincter injury). En OASI la reparación y el seguimiento son especialmente importantes, porque sin ello aumentan las probabilidades de problemas posteriores para contener gases o heces.

Una guía clara sobre OASI, la reparación y el seguimiento típico está disponible en el RCOG. RCOG: desgarros de tercer y cuarto grado (OASI)

Por qué ocurre un desgarro perineal

Un desgarro suele producirse en la fase de expulsión, cuando nace la cabeza o los hombros. Intervienen la extensión, la velocidad, la tensión del tejido y la mecánica del parto. Rara vez hay un único desencadenante.

Situaciones en las que el riesgo puede aumentar son, por ejemplo, partos instrumentales, un descenso muy rápido, una fase de expulsión prolongada o momentos en los que se ejerce mucha presión sobre el periné. Esto no es una predicción, sino una explicación de por qué la protección perineal y una buena contención durante el parto son importantes.

Cuidados inmediatamente después del parto

Después del nacimiento se examina la zona perineal. Los desgarros menores se suturan o se manejan de forma conservadora según la localización, el sangrado y los bordes de la herida. Las lesiones profundas deben reconocerse con fiabilidad para que la técnica de sutura, el control del dolor y el seguimiento se adapten al hallazgo.

En OASI la reparación suele realizarse en condiciones apropiadas, frecuentemente en quirófano. Después suele incluirse regulación del tránsito intestinal, control del dolor y controles programados. El ACOG destaca en sus recomendaciones la importancia de un diagnóstico correcto y una reparación experta para la función posterior. ACOG: Prevención y manejo de laceraciones obstétricas en el parto vaginal

Cicatrización en el posparto: qué suele ser normal

Dolor, ardor, tironeo

En los primeros días es habitual sentir dolor al sentarse, al incorporarse y al ir al baño. El ardor al orinar puede aparecer cuando la orina entra en contacto con mucosa irritada. En muchas personas mejora en pocos días; en desgarros más profundos suele tardar semanas.

Hinchazón y hematomas

La hinchazón es esperable tras un trauma tisular. Un hematoma puede notarse como una zona dura y sensible a la presión y doler mucho, incluso si el desgarro en sí no es muy profundo. Si el dolor es muy intenso, aumenta de forma repentina o te sentís enferma, conviene que lo controlen.

Puntos, pinchazos y una sensación rara

Los puntos pueden picar o tirar, sobre todo al sentarse. Eso suele ser temporal. Parte de las suturas se reabsorben solas. Si sentís que algo roza o pica como un alambre fino, una revisión puede ayudar, porque a veces se puede hacer un pequeño ajuste.

La evacuación suele ser el momento más difícil

El temor a la primera evacuación es común. Si te ponés muy tensa o presionás mucho, el dolor suele aumentar. Una deposición blanda suele ser el mejor alivio, especialmente después de una OASI. No es un tema de confort, sino de protección de la herida.

Alivio práctico en la vida diaria

En el posparto importa menos la perfección que un entorno que reduzca la fricción. La meta es evitar provocar hinchazón constante y organizar las idas al baño para que no generen ansiedad cada vez.

Enfriar, colocar, evitar presión

  • El frío puede reducir la hinchazón y el dolor en los primeros días, sobre todo después de esfuerzo.
  • Sentarse de lado, hacerlo en sesiones cortas y cambiar de posición con frecuencia suele ayudar más que aguantar sentado mucho tiempo.
  • La posición lateral con una almohada entre las piernas puede aliviar si estar acostada resulta incómodo.

Ir al baño sin carga extra

  • Agua tibia sobre la zona íntima puede reducir la sensación de ardor al orinar.
  • Limpiar suavemente es preferible a frotar con fuerza, sobre todo si la herida está sensible.
  • Si notás que estás haciendo fuerza, una pausa suele ser más útil que forzar.

Movimiento dosificado en vez de todo o nada

La inmovilidad total complica muchas cosas: el tránsito intestinal se enlentece, la percepción del suelo pélvico se vuelve menos clara y el estado mental se estrecha. Caminatas cortas y frecuentes son a menudo la mejor estrategia. Si por la noche estás mucho peor que por la mañana, probablemente la carga del día fue demasiada.

Suelo pélvico, recuperación y fisioterapia

El suelo pélvico queda sometido a carga tras cualquier embarazo, tanto si hubo desgarro como si no. Después de un desgarro puede estar más sensible o sentirse inestable. La recuperación no es tanto una cuestión de empezar a "entrenar" fuerte como de dosificar: empezar suave, vigilar los síntomas y no trabajar más allá del dolor.

Tras una OASI el seguimiento estructurado es especialmente importante porque algunas molestias aparecen cuando la vida diaria vuelve a ser exigente. Un folleto informativo del NHS sobre grados 3 y 4 resume bien el seguimiento, la vida cotidiana y las recomendaciones habituales. NHS: Consejos tras desgarros de tercer y cuarto grado

Señales de alarma: cuándo no debés esperar

Muchas molestias son desagradables pero previsibles. Estas señales indican más bien una complicación o que la situación necesita una reevaluación médica.

  • Fiebre, escalofríos, sensación clara de enfermedad
  • La herida se enrojece mucho, está más caliente, supura o tiene mal olor
  • El dolor empeora día a día en lugar de mejorar
  • Hinchazón marcada o un nódulo doloroso que cambia rápido
  • Aparición de problemas para contener gases o heces, sobre todo después de una OASI

Si tenés dudas, una consulta temprana suele ser el camino más corto. Muchos problemas en el posparto se estabilizan antes si se abordan a tiempo que si se dejan crecer bajo estrés continuado.

Prevención para un próximo parto: lo que muestra la evidencia

Nadie puede garantizar que no vaya a producirse un desgarro. Sin embargo, hay medidas que en estudios se asociaron con menos lesiones graves o menos episiotomías, y que muchas personas pueden aplicar.

Masaje perineal en el embarazo

Una revisión de Cochrane indica que el masaje perineal antenatal puede reducir la probabilidad de desgarros perineales, sobre todo episiotomías, y que se reportan menos dolores perineales persistentes. Cochrane: masaje perineal antenatal

Compresas tibias y masaje en la fase de expulsión

Una revisión de Cochrane sobre técnicas durante la fase de expulsión encuentra indicios de que las compresas tibias y el masaje pueden reducir el riesgo de desgarros perineales graves. Cochrane Library: técnicas perineales durante la segunda etapa

Qué podés aplicar en la práctica

  • Hablá durante el embarazo sobre cómo se maneja la protección perineal en el paritorio.
  • Consultá si son posibles compresas tibias durante el expulsivo.
  • Si tuviste una OASI, planificá la atención del parto siguiente con antelación.

Mitos y hechos sobre el desgarro perineal

  • Mito: Un dolor intenso significa automáticamente un desgarro grave. Hecho: La hinchazón o un hematoma pueden doler mucho incluso con desgarros pequeños.
  • Mito: Un desgarro siempre cura rápido y por completo sin seguimiento. Hecho: Muchas cicatrizan bien, pero tras una OASI el seguimiento estructurado es clave.
  • Mito: Al evacuar tenés que "aguantar". Hecho: El pujo y la ansiedad suelen aumentar el dolor; una deposición blanda y calma suele ser la mejor estrategia.
  • Mito: Cuidar la cicatriz significa estar siempre haciendo cosas. Hecho: Al principio lo que importa es protección y reposo; más tarde la movilización suave puede ayudar, el activismo excesivo irrita el tejido.
  • Mito: Un olor llamativo en el posparto siempre es normal. Hecho: Un olor desagradable junto con dolor o fiebre puede ser una señal de alarma.
  • Mito: El movimiento después de un desgarro siempre es perjudicial. Hecho: El movimiento dosificado suele ser útil; el problema es la sobrecarga.

Conclusión

Un desgarro perineal es una lesión frecuente del parto con presentaciones muy variables. Para la mayoría rige: mejora de forma progresiva si se apoyan de manera realista el dolor, las idas al baño y la vida diaria. En desgarros profundos el seguimiento estructurado es especialmente importante.

Si te quedás con dos ideas: observá la evolución durante varios días y tomá en serio las señales de alarma. Buscar ayuda temprana no es una sobrerreacción, sino medicina posparto sensata.

Descargo de responsabilidad: El contenido de RattleStork se brinda únicamente con fines informativos y educativos generales. No constituye asesoramiento médico, legal ni profesional; no se garantiza ningún resultado específico. El uso de esta información es bajo su propia responsabilidad. Consulte nuestro descargo de responsabilidad completo .

Preguntas frecuentes sobre el desgarro perineal

En los primeros días el dolor es habitual y en muchas personas mejora claramente en una o dos semanas, mientras que las lesiones más profundas pueden necesitar más tiempo y la capacidad de tolerancia suele recuperarse durante varias semanas.

No se puede determinar el grado de forma fiable por el dolor; se establece mediante la exploración y la documentación tras el parto, por eso conviene preguntar el informe del parto durante el control posnatal.

Sí, sobre todo en los primeros días la orina puede irritar mucosa sensible y causar ardor; si aumenta mucho, aparece con fiebre o tenés dificultad importante para orinar, debería evaluarse médicamente.

A muchas personas les resulta útil sentarse de lado, hacerlo en periodos cortos, cambiar de posición con frecuencia y aplicar frío después de esfuerzo; sostenerse largo tiempo sentado suele aumentar la hinchazón y el dolor.

Es importante un tránsito blando y evitar empujar; eso suele lograrse con hidratación adecuada, comidas tibias y tranquilidad, y si hay problemas importantes, una indicación médica para regular el tránsito puede ser muy útil.

Un leve picor puede ser normal, pero si los puntos rozan mucho, sentís que algo se abre o aumentan el dolor y el enrojecimiento, conviene una revisión.

Señales de alarma son el aumento del dolor, enrojecimiento intenso, calor local, supuración, olor desagradable o fiebre; en ese caso es mejor consultar médicamente sin demora.

OASI designa lesiones en las que está afectado el esfínter anal; importa porque la reparación y el seguimiento deben planificarse específicamente para reducir el riesgo de problemas posteriores como dificultad para contener gases o heces.

El movimiento suave suele ser posible pronto, pero el ejercicio intenso debe adaptarse a la cicatrización, al dolor y al suelo pélvico; si sentís presión, incontinencia o dolor persistente, es aconsejable una evaluación fisioterapéutica.

No hay garantías, pero el masaje perineal en el embarazo y las medidas de protección perineal durante el parto pueden ayudar según la situación; si tuviste una lesión profunda, conviene planificar el parto siguiente con anticipación.

Si tenés fiebre, dolor que aumenta mucho, una herida preocupante o nuevos problemas para contener gases o heces, no esperes: buscá atención médica de manera oportuna.

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