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Philipp Marx

Loquios (flujo posparto): evolución, olor, sangrado y cuándo deberían consultar

Los loquios son la fase normal de limpieza y cicatrización después del parto. Cambian de color, cantidad y olor a lo largo de días y semanas, y precisamente eso suele generar inseguridad. Aquí obtienen una orientación clara sobre la evolución, el sangrado rojo intenso, los coágulos, el olor y la fiebre, incluyendo las señales de alarma por las que no deberían esperar.

Una persona en el posparto sostiene una compresa fresca en la mano y la observa atentamente para valorar el flujo y el sangrado

Qué son los loquios y por qué se producen

Los loquios son la secreción que sale del útero tras el parto. Contiene sangre, secreción de la herida y restos tisulares mientras el útero se contrae y cicatriza el lugar donde estuvo la placenta.

Mucha gente piensa primero en el sangrado. En la práctica, los loquios son más bien un proceso: cambian, suelen disminuir y van variando de color. El objetivo no es controlar cada pequeña diferencia, sino reconocer los patrones y las señales de alarma.

Una explicación clara sobre por qué existen los loquios y cómo pueden cambiar también la encuentra en el NHS. NHS: El cuerpo después del parto

Cuánto duran los loquios: un marco temporal realista

La duración de los loquios es individual. Con frecuencia son más abundantes en los primeros días y luego disminuyen gradualmente. En algunas personas casi desaparecen a las dos o tres semanas; en otras pueden durar más tiempo.

Más importante que la semana exacta es la tendencia. Si en general disminuyen y el color evoluciona hacia tonos marrones y luego más claros, suele corresponder a una cicatrización normal. Si, tras una mejora clara, vuelven a aumentar, conviene investigarlo.

Qué puede influir en la evolución

  • Cuánto esfuerzo físico realizan y si pasan mucho tiempo de pie o cargando peso
  • La lactancia, porque el útero se contrae con más frecuencia durante ella
  • Si quedan restos tisulares en el útero, lo cual es raro pero puede ser relevante
  • Infecciones, que suelen identificarse por olor, fiebre y dolor creciente más que por el color por sí solo

Entender los colores: de rojo brillante a claro

El color suele ser lo primero que se nota, pero es solo una parte del rompecabezas. Lo decisivo es la combinación de color, cantidad, olor y cómo se sienten ustedes en general.

Rojo brillante

El flujo rojo brillante es común en los primeros días. Puede reaparecer más adelante de forma breve, por ejemplo si realizan mucho esfuerzo o si pasan de reposo a actividad. Si el sangrado rojo brillante vuelve a intensificarse, dura más tiempo o se acompaña de coágulos, mareo o debilidad, conviene una evaluación médica.

Marrón, rojizo-marrón, amarillento, claro

Después de algunos días muchos notan tonos más marrones o rojizo-marrón. Más tarde la secreción puede volverse más amarillenta o clara. Esto suele corresponder a la cicatrización, siempre que el olor y el estado general no sean preocupantes.

Lo que el color por sí solo no suele indicar

Un tono más claro u oscuro no determina por sí solo si todo está bien. Las señales de alarma aparecen más a menudo por la evolución y los síntomas acompañantes que por un único color.

Olor del flujo posparto: qué puede ser normal y qué no

Los loquios suelen tener un olor propio. Muchas personas lo describen como metálico, ligeramente dulce o similar al de la menstruación. Puede ser desagradable, pero no necesariamente indica un problema.

Se vuelve inusual cuando el olor es claramente fétido, putrefacto o penetrante, sobre todo si aparece junto con fiebre, escalofríos, dolor creciente en la parte baja del abdomen o un empeoramiento notable del estado general. En esos casos hay que descartar una infección.

Las señales de alarma tras el parto que requieren valoración médica también las describe el RCOG. RCOG: Sangrado abundante después del parto

Coágulos y restos tisulares: cuándo son normales

Los coágulos pequeños pueden aparecer en los primeros días, sobre todo después de estar mucho tiempo acostadas. También es habitual un sangrado breve más intenso al incorporarse, porque se va acumulando sangre y luego sale.

Qué suele considerarse sin importancia

  • Coágulos pequeños en los primeros días, si después disminuye
  • Picos breves de sangrado tras periodos de reposo
  • Coágulos sin fiebre, sin olor fétido y sin dolor creciente

Qué no encaja con loquios normales

  • Coágulos grandes o repetidos, sobre todo si el sangrado en general aumenta
  • Debilidad, mareo, palpitaciones o sensación de inestabilidad
  • Coágulos acompañados de fiebre o dolor pélvico intenso y nuevo

Cantidad y ritmo: cuándo el sangrado puede ser excesivo

En el posparto es normal necesitar varias compresas al día, especialmente al principio. Lo que se considera excesivo depende mucho del material y de la percepción corporal, por eso ayuda una valoración práctica.

Señales para consultar pronto

  • Tienen que cambiar la compresa muy seguido porque se empapa completamente
  • El sangrado aumenta claramente tras una mejora y se mantiene rojo brillante
  • Se sienten circulatoriamente inestables o inusualmente débiles
  • Aparecen coágulos grandes o se repiten con frecuencia

Si tienen dudas, pregúntense: ¿en conjunto va mejorando o empeorando? La tendencia suele importar más que un solo día aislado.

Higiene y seguridad en la vida diaria

En el posparto el útero aún está en proceso de cicatrización. Una buena higiene implica principalmente limpieza y suavidad, no esterilidad ni excesos.

Qué se suele recomendar

  • Usar compresas en lugar de tampones o copas menstruales hasta que todo esté bien cicatrizado
  • Cambiar con regularidad, aunque haya poca cantidad
  • Lavarse las manos antes y después de cambiar la compresa
  • Agua tibia suele ser suficiente; los geles íntimos agresivos muchas veces no son necesarios

Baños, natación y sexo

Mucha gente espera para tomar baños completos, nadar o tener sexo penetrativo hasta que el flujo haya disminuido notablemente y no haya señales de alarma. No se trata de un día fijo, sino de reducir el riesgo de infección y dar tiempo al cuerpo.

Fiebre y dolor en la parte baja del abdomen durante el posparto

La fiebre no es un síntoma típico de los loquios. Si aparece fiebre, siempre debe valorarse médicamente, sobre todo si va acompañada de olor fétido, dolor abdominal creciente o un empeoramiento marcado del estado general.

El dolor en la parte baja del abdomen puede deberse a contracciones posparto, especialmente durante la lactancia. Lo decisivo nuevamente es la evolución. Si el dolor aumenta en lugar de disminuir, o si no es de tipo intermitente sino constante y creciente, debe investigarse.

Una orientación sobre señales de alarma posparto y cuándo contactar con servicios de salud también la ofrece ACOG. ACOG: Señales de alarma posparto

Conclusión

Los loquios son una parte normal de la cicatrización tras el parto. El color y la cantidad suelen cambiar a lo largo de semanas, y un olor leve puede ser parte de ello. Lo importante es la evolución y los síntomas acompañantes: si el sangrado vuelve a ser abundante y rojo brillante, si aparecen coágulos grandes o si hay fiebre, olor fétido y dolor creciente, deberían consultar para una valoración.

Descargo de responsabilidad: El contenido de RattleStork se ofrece únicamente con fines informativos y educativos generales. No constituye asesoría médica, legal ni profesional; no se garantiza ningún resultado específico. El uso de esta información es bajo su propio riesgo. Consulte nuestro descargo de responsabilidad completo .

Preguntas frecuentes sobre los loquios

Los loquios pueden durar varias semanas según la persona y el parto; con frecuencia disminuyen claramente en los primeros días y luego cambian gradualmente de color y cantidad, siendo más habitual una tendencia a la baja que indica cicatrización normal.

El rojo brillante puede ser normal al principio y reaparecer brevemente, por ejemplo tras más actividad, pero si tras una mejora previa vuelve a intensificarse o permanece varios días rojo brillante, conviene una evaluación.

Un cierto olor propio puede ser normal, pero un olor claramente putrefacto o penetrante junto con fiebre, escalofríos, dolor abdominal creciente o malestar importante debería evaluarse médicamente pronto.

Los coágulos pequeños son comunes en los primeros días, especialmente tras periodos de reposo, pero los coágulos grandes o recurrentes acompañados de sangrado creciente, debilidad o fiebre deben ser investigados.

La lactancia puede provocar que el útero se contraiga con más fuerza, lo que puede aumentar temporalmente la salida de loquios; lo importante es que en general la evolución mejore y no aparezcan señales de alarma.

Si necesitan cambiar la compresa con mucha frecuencia porque se empapa por completo, si el sangrado vuelve a aumentar claramente tras una mejoría, si se sienten mareadas o débiles, o aparecen coágulos grandes, deben consultar pronto.

La fiebre no es un signo típico de los loquios y debe tomarse en serio en el posparto, especialmente si hay olor fétido, dolor abdominal creciente o un empeoramiento notable del estado general.

Mucha gente usa compresas en el posparto en lugar de tampones o copas menstruales, porque el útero aún está cicatrizando y así se reduce el riesgo de infección hasta que el flujo haya disminuido claramente.

Un repunte breve puede ocurrir tras mayor actividad, pero si el sangrado vuelve a ser claramente abundante y rojo brillante, dura más tiempo o se acompaña de coágulos, dolor o debilidad, es recomendable una revisión.

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