Por qué el dolor después del parto es tan frecuente
Tras un parto cambian muchas cosas a la vez: tejidos que están cicatrizando, hormonas que varían, falta de sueño y una rutina muy ajustada. La sexualidad en esta fase a menudo no aparece de forma automática, sino que necesita reconfigurarse.
El dolor no es solo una señal procedente de la vagina. Puede provenir de la cicatriz, de los músculos, de la mucosa, de nervios, del suelo pélvico o también de la ansiedad y las expectativas. Precisamente por eso merece la pena un enfoque sistemático en lugar de una estrategia de aguantar y punto.
Sequedad y lactancia: la causa más frecuente
Muchas personas notan sequedad, ardor o roce después del parto que antes no existía. La lactancia puede intensificarlo porque durante este periodo suele haber menos efecto del estrógeno. Es un estado hormonal normal que en muchos casos cambia con el tiempo.
La sequedad suele sentirse como un dolor superficial en la entrada o como una irritación que arde durante más tiempo después del coito. Un buen panorama sobre por qué el sexo puede ser distinto tras el parto y qué es normal puede encontrarse en ACOG. ACOG: dolor posparto y manejo
Qué suele ayudar con la sequedad
- Más tiempo para la excitación, porque la circulación es la mejor lubricación natural
- Usar gel lubricante con generosidad y desde el principio, no solo cuando ya duele
- Si hay irritación, mejor hacer una pausa en lugar de continuar
- Si los preservativos irritan, revisar los aditivos y cambiar si hace falta
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Hazte miembro ahoraSensación de cicatriz y cicatrización: desgarro perineal, episiotomía, cesárea
Las cicatrices pueden tirar, arder o sentirse duras. Tras un desgarro perineal o una episiotomía el tejido en la entrada puede estar sensible. Tras una cesárea la cicatriz abdominal puede parecer lejana, pero puede generar tensión en todo el sistema, sobre todo si todavía te proteges de forma inconsciente.
Muchos subestiman cuánto tiempo necesitan los nervios y el tejido conectivo para que el contacto vuelva a sentirse normal. RCOG describe los cursos habituales de cicatrización y por qué las molestias tras lesiones perineales deben tomarse en serio. RCOG: desgarros perineales durante el parto
Señales típicas de la cicatriz
- Dolor punzante en un punto concreto
- Ardor al estirarse, incluso usando lubricante
- Sensación de tirantez u opresión en la entrada
- Dolor que aparece sobre todo en determinadas posiciones
Suelo pélvico demasiado tenso en vez de débil
Tras el parto mucha gente solo piensa en debilidad. En la práctica un suelo pélvico sobreactivo es frecuente: los músculos se contraen inconscientemente porque el cuerpo quiere protegerse. Esto puede provocar dispareunia, es decir dolor en las relaciones, aunque exteriormente todo parezca bien cicatrizado.
Una pista es si la introducción ya duele desde el principio o si el dolor se siente más bien como presión y opresión. Entonces a menudo no se trata de más entrenamiento, sino de relajación, coordinación y carga dosificada. Una breve explicación sobre los ejercicios del suelo pélvico y el principio de tensión y relajación ofrece el NHS. NHS: ejercicios del suelo pélvico
Qué suele aliviar
- Espirar con calma y bajar el ritmo
- Elegir posiciones en las que tengas control sobre la profundidad y el ángulo
- Sesiones cortas que terminen de forma positiva en lugar de intentos largos que empeoren
- Fisioterapia específica del suelo pélvico si el dolor reaparece
Infecciones, irritaciones y anticoncepción como causas ocultas
A veces la explicación no es el parto, sino una irritación o infección que coincide en el tiempo. Ardor, mal olor, flujo inusual o dolor al orinar encajan más con esto que con una simple tirantez de cicatriz.
La anticoncepción también puede influir, por ejemplo si un nuevo método reseca la mucosa o si preservativos y lubricantes no son compatibles. Si los síntomas son nuevos o aumentan rápido, conviene hacer una revisión.
Reinicio realista: cómo recuperar la seguridad
Un reinicio es menos una fecha y más un proceso. El objetivo no es volver de inmediato a todo como antes, sino ir sumando experiencias positivas paso a paso.
Una secuencia simple que suele funcionar
- Permitir el contacto y la cercanía sin expectativas de sexo
- Tomar en serio la sequedad y usar lubricante como norma
- Elegir posiciones que den control y reduzcan la presión hacia abajo
- Si el cuerpo se bloquea, aclarar las causas en lugar de forzar
Si te preguntas qué es típico en el puerperio y después respecto al cuerpo y la sexualidad, la página del NHS sobre el periodo tras el parto ofrece una buena orientación. NHS: sexo y anticoncepción tras el parto
Cuándo la fisioterapia es útil
La fisioterapia no es solo para casos graves. A menudo es la vía más rápida cuando no sabes si la sequedad, la cicatriz o el suelo pélvico predominan. Una buena terapia evalúa coordinación, tejido, respiración, cicatrices y la tensión en el día a día y te ofrece pasos concretos.
Razones para la fisioterapia del suelo pélvico
- El dolor se mantiene semanas o empeora
- La introducción es difícil o se siente bloqueada
- Tienes además sensación de presión, incontinencia o mucha tensión
- Evitas las relaciones por miedo al dolor
Signos de alerta: cuándo deberías consultar pronto
El dolor es frecuente, pero no todo hay que aguantarlo. Conviene aclararlo especialmente si el dolor es intenso o si aparecen síntomas adicionales que sugieren infección o una alteración relevante de la cicatrización.
Consultar pronto si
- Aparecen fiebre, enrojecimiento intenso o aumento de la hinchazón
- Se suma un olor fuerte o flujo llamativo
- Los sangrados aumentan o tras las relaciones hay hemorragias repetidas
- El dolor punzante se mantiene en un punto y no tolera el contacto
- Te encuentras atrapada en una espiral emocional de miedo y evitación
Conclusión
El dolor al tener relaciones después del parto es frecuente y suele tener varias causas. La sequedad, la sensación de cicatriz y un suelo pélvico que se tensa en exceso son las causas clásicas. Con un reinicio lento, buen lubricante y cargas que terminen de forma positiva, muchas personas mejoran. Si el dolor persiste, es muy intenso o va acompañado de signos de alerta, merece la pena una evaluación temprana y, a menudo, fisioterapia especializada.

