Por qué las lesiones del parto son tan frecuentes
Durante el parto el tejido debe distenderse mucho en poco tiempo. A ello se suman presión, fricción y en ocasiones el uso de instrumentos o un parto muy rápido. Eso explica por qué son comunes las rozaduras, los desgarros o las inflamaciones alrededor de la vagina, los labios mayores y el periné.
Es importante contextualizar: frecuente no significa necesariamente inocuo, pero tampoco siempre dramático. Lo decisivo es la profundidad, la hemorragia, la evolución del dolor y si están afectados órganos importantes como el esfínter anal.
Qué tipos de lesiones del parto existen
Varias lesiones pueden darse al mismo tiempo. Los términos suenan parecidos, pero se perciben de forma distinta y se tratan de manera diferente.
Rozaduras y pequeños desgarros
Las rozaduras son heridas superficiales de la mucosa o la piel. Suelen arder al orinar y pueden tirar al sentarse o caminar. En general cicatrizan rápido si la zona se mantiene limpia y no se irrita más.
Desgarro perineal
Un desgarro perineal afecta el tejido entre la entrada de la vagina y el ano. Los desgarros leves afectan más a la piel y a capas superficiales. Los desgarros profundos pueden incluir músculos. En los desgarros graves se ven implicadas estructuras alrededor del esfínter anal y el seguimiento es especialmente importante. Un resumen comprensible con plazos típicos de curación ofrece un portal de información sobre planificación familiar. Información sobre lesiones tras el parto
Episiotomía
La episiotomía es un corte intencionado que en determinadas situaciones puede practicarse. Los principios de curación son similares a los de un desgarro, pero la hinchazón y la sensación de tirantez pueden ser pronunciadas al principio. Para los cuidados y las señales de alarma hay indicaciones claras, por ejemplo en el NHS. NHS: Episiotomía y desgarros perineales
Hematoma
Un hematoma es una hemorragia en el tejido. Puede ser pequeño y notarse como un moratón tenso. A veces crece y provoca un dolor intenso por presión, una sensación de bulto o dificultades para sentarse. En ese caso debe controlarse con rapidez.
Desgarros en los labios, la pared vaginal o el cuello uterino
Los desgarros de los labios y de la vagina pueden arder mucho porque la zona es muy sensible. Los desgarros del cuello uterino son menos frecuentes, pero pueden ser relevantes si hay hemorragias llamativas. Estas lesiones se exploran tras el parto y se suturan si es necesario.
Únete a nuestra comunidad de donación de semen
Seguro, respetuoso y de confianza.
Hazte miembro ahoraSutura, puntos y hinchazón: qué es habitual
Muchas lesiones se suturan inmediatamente tras el parto. A menudo se emplean puntos reabsorbibles. En los primeros días la hinchazón, la sensación de presión y el dolor en la herida son habituales, frecuentemente más intensos al sentarse que al tumbarse.
Lo típico es: las primeras 48 a 72 horas son las más intensas. Después debería ir mejorando lentamente. Tirantez en la sutura, sensación de cuerpo extraño o un ligero escozor pueden persistir semanas, sobre todo con esfuerzos prolongados.
Cómo reconocer una cicatrización normal
- El dolor y la hinchazón disminuyen con los días
- De día en día puedes sentarte o caminar algo mejor
- El loquio no huele de forma anormal y va disminuyendo gradualmente
- La herida está sensible, pero no se vuelve cada vez más caliente o intensamente enrojecida
Valorar la curación con realismo
El tejido cicatriza por fases. Primero se aproximan los bordes de la herida y luego se forma tejido conjuntivo estabilizador. Por eso es posible que a los pocos días esté claramente mejor, pero que con exceso de carga vuelva a tirar.
Las rozaduras superficiales suelen calmarse en pocos días. En caso de desgarro perineal o episiotomía suele tratarse de un proceso de semanas. En desgarros de mayor grado son importantes las revisiones y, si procede, la atención especializada. Para desgarros graves existen recomendaciones detalladas en guías clínicas. Guía clínica: Manejo de desgarros perineales III y IV tras parto vaginal
Cuidados prácticos en el puerperio
Los cuidados adecuados son sobre todo suaves. El objetivo es evitar irritación, mantener la higiene y manejar el dolor para que puedas moverte.
Higiene sin sobrecuidado
- Agua tibia para lavar tras ir al baño puede reducir el escozor
- Después, secar con toques suaves, no frotar
- Cambiar las compresas con frecuencia y usar ropa interior transpirable
- No usar lociones agresivas ni desinfectar con frecuencia
Sentarse, tumbarse y aplicar frío
- Acostarse de lado suele aliviar más que sentarse completamente recta
- Breves aplicaciones de frío pueden reducir la hinchazón; siempre con una protección entre la piel y el frío y con pausas
- Al sentarse, suelen ayudar superficies blandas o cambiar de posición en lugar de mantener una postura rígida
Defecación y presión en el periné
Muchas personas temen la primera deposición. Es comprensible, pero pujar suele empeorar la situación. Beber suficiente, una dieta rica en fibra y tomarse el tiempo necesario suele ser lo más importante. Si tienes estreñimiento intenso o te dieron indicaciones especiales por un desgarro de mayor grado, sigue el plan del equipo que te atiende.
Dolor, escozor, entumecimiento: qué puede estar detrás
El dolor en la herida es esperable. El escozor al orinar suele corresponder a rozaduras o mucosa irritada. Un dolor sordo por presión puede deberse a la inflamación o a un hematoma.
El entumecimiento o una sensación alterada puede aparecer tras la distensión y la hinchazón. Lo importante es la evolución. Si aparece nuevo entumecimiento, se extiende o tienes problemas para controlar la orina, el gas o las heces, debe valorarse con rapidez.
Cicatriz, sexo e intimidad
Mucha gente se siente capaz antes, pero la zona íntima sigue muy sensible. Eso es normal. El tejido cicatricial puede estar más seco, menos elástico y sensible al tacto al principio.
- No esperes solo un día fijo, fíjate en una evolución estable y con poco dolor
- Empieza despacio y detente si hay dolor punzante o sangrado
- La sequedad es frecuente; el uso de lubricante puede ser útil
- Si las relaciones son imposibles durante semanas o la ansiedad predomina, pedir ayuda es totalmente razonable
Señales de alarma: cuándo actuar con rapidez
El criterio más importante es un empeoramiento claro. Si en lugar de mejorar notas que está claramente peor, merece la pena una revisión más pronto que tarde.
Consultar pronto
- El dolor de la sutura aumenta claramente en vez de disminuir
- Secreción con olor fétido o enrojecimiento y tumefacción llamativos en la zona de la herida
- Fiebre, escalofríos o sensación marcada de enfermedad
- La herida supura mucho, sangra de forma persistente o parece abrirse
- Dolor intenso por presión o hinchazón tensa, compatible con un hematoma
Buscar ayuda inmediata
- Sangrado intenso con problemas de circulación
- Dolor que aumenta rápidamente y de forma muy intensa con gran hinchazón
- Aparición de problemas nuevos para retener la orina, el gas o las heces
Entre los signos típicos de una posible infección están el aumento del dolor, secreción con mal olor y piel enrojecida o inflamada alrededor del corte o desgarro. NHS: Señales de alarma tras episiotomía o desgarro
Si la evolución no encaja con lo que sientes
A veces la herida está médicamente bien, pero tú sigues con dolor, escozor o mucha inseguridad. No es un problema de lujo. Incluso sin emergencia, una revisión puede ayudar a esclarecer causas y a proponer pasos útiles.
Especialmente tras desgarros graves, una atención posparto estructurada es importante, porque molestias como dolor, sensación de presión o problemas de continencia pueden tratarse de forma específica. La atención y el seguimiento para desgarros graves están descritos de forma extensa en guías, por ejemplo en recomendaciones internacionales como las del RCOG o en guías nacionales de sociedades de obstetricia. RCOG: Desgarros perineales de tercer y cuarto grado — manejo
Conclusión
Las lesiones del parto son frecuentes y la mayoría cicatriza bien. Es más realista esperar un proceso de semanas que unos pocos días. Los cuidados suaves, un buen control del dolor y vigilar las señales de alarma suelen valer más que un reposo rígido o una sobreprotección. Si la evolución te preocupa o empeora claramente, una valoración temprana es la vía más rápida para recuperar la seguridad.

