Qué se considera un trastorno de la erección
Se habla de disfunción eréctil cuando una erección no se produce de forma repetida o no se mantiene el tiempo suficiente para permitir una relación sexual satisfactoria. Esto es distinto a una ocasión aislada en la que no funciona. Lo importante son la frecuencia, la duración y el grado de malestar.
Muchos afectados no experimentan una pérdida completa, sino una disminución de la rigidez, un tiempo de activación más largo o que la erección disminuye rápidamente al ponerse el preservativo o al cambiar de posición. Estos detalles son importantes porque ofrecen pistas sobre los desencadenantes y los mecanismos implicados.
Por qué los trastornos de la erección a veces son una señal de salud
Las erecciones dependen en gran medida del flujo sanguíneo, la salud vascular, la función nerviosa y las hormonas. Si los problemas de erección aparecen de forma nueva y con más frecuencia, también pueden relacionarse con hipertensión, diabetes, alteraciones del perfil lipídico, tabaquismo, falta de sueño o determinados medicamentos.
Eso no significa que detrás de cada problema haya algo grave. Pero sí: una evaluación estructurada es aconsejable, porque suele mejorar no sólo la función sexual sino también la salud general.
Las causas más frecuentes: suelen ser mixtas, rara vez solo una
Guías y fuentes de referencia coinciden en lo esencial: los trastornos de la erección son a menudo multifactoriales. Factores corporales pueden ser la base y el estrés o la presión por el rendimiento suelen agravar el problema.
Causas físicas
- Factores vasculares: hipertensión, diabetes, colesterol alto, tabaquismo, falta de actividad física
- Factores neurológicos: por ejemplo tras cirugías pélvicas, problemas de columna o enfermedades neurológicas
- Factores hormonales: sobre todo si hay síntomas como disminución marcada de la libido o cansancio intenso
- Medicamentos: entre otros algunos antihipertensivos, antidepresivos, sedantes o terapias hormonales
- Alcohol, otras sustancias, inflamaciones crónicas y trastornos del sueño
Factores psicológicos y de pareja
- Estrés, ansiedad, síntomas depresivos, sensación de sobrecarga
- Presión por el rendimiento, experiencias negativas, excesivo control del propio cuerpo
- Conflictos, falta de comunicación, inseguridad con el preservativo, miedo al embarazo o a las ITS
Cómo reconocés si predomina lo corporal o lo psicológico
Un indicio aproximado es el patrón: si el problema aparece solo en determinadas situaciones —por ejemplo en una relación nueva, después de una discusión o solo con preservativo—, el estrés y el contexto suelen tener un peso importante. Si ocurre en todas las situaciones, es más probable que exista un factor físico.
Las erecciones matutinas o nocturnas son una pista útil, pero no una prueba definitiva. Ante la carga psicológica también pueden faltar, y ante factores físicos pueden seguir presentes en parte. Lo más fiable es una evaluación estructurada en vez de la autodiagnosis.
Tratamiento: un modelo por etapas realista
Muchos abordajes terapéuticos eficazes siguen una lógica común: primero mejorar las causas y el contexto, y luego tratar de forma específica. A menudo la mejor solución es una combinación y no una sola medida aislada.
1) Fundamentos: sueño, ejercicio, alcohol, estrés, medicamentos
La falta de sueño, el consumo abundante de alcohol y el estrés crónico suelen empeorar la excitabilidad, la circulación y las respuestas nerviosas. Al mismo tiempo conviene revisar la medicación: en algunas ocasiones se puede acordar con la médica o el médico una alternativa sin empeorar la enfermedad de base.
Una orientación clara y de fácil comprensión sobre causas y opciones de tratamiento ofrece también el NHS, con información sobre medicamentos y factores psicológicos. NHS: Disfunción eréctil
2) Inhibidores de la PDE-5: con frecuencia eficaces, pero usados correctamente
Medicamentos como sildenafil o tadalafil favorecen el flujo sanguíneo en el pene. No actúan de forma automática y requieren estimulación sexual. Muchas supuestas faltas de efecto se deben a un uso inadecuado: tiempo de toma incorrecto, demasiado alcohol, poca excitación o abandonar el tratamiento tras un solo intento.
La seguridad es clave: ciertos fármacos cardíacos, especialmente los nitratos, pueden interaccionar peligrosamente con los inhibidores de la PDE-5. Por eso la elección y la dosificación deben quedar en manos médicas y no en la automedicación.
3) Procedimientos mecánicos y locales
- Bomba de vacío: puede ser útil, especialmente cuando las pastillas no sirven o no son adecuadas
- Terapias locales o inyecciones: opción en causas específicas o cuando los inhibidores de la PDE-5 no son posibles
- Opciones quirúrgicas como implantes: para casos seleccionados tras una evaluación cuidadosa
Las guías urológicas de la European Association of Urology ordenan las opciones terapéuticas por escalones y describen los procedimientos habituales. EAU Guidelines: Manejo de la disfunción eréctil
4) Apoyo psicosexual: cuando la presión es el problema principal
Si la ansiedad, las rumiaciones, la vergüenza o la tensión de pareja predominan, un acompañamiento sexualterapéutico o psicoterapéutico puede ser muy eficaz. El objetivo no es reprimir las emociones, sino recuperar seguridad y sacar al cuerpo del modo de alarma.
Tiempo: errores típicos que prolongan el problema
Con los trastornos de la erección no suele fallar solo el cuerpo, sino también la manera de lidiar con ello. Muchos entran en un circuito de autoobservación, presión y evitación.
- Expectativa de solución inmediata: las erecciones no son interruptores, sino reacciones al contexto, la excitación y la seguridad.
- Alcohol como ayuda: puede reducir inhibiciones a corto plazo, pero suele empeorar la calidad de la erección.
- Abandonar demasiado pronto: muchas opciones requieren varios intentos en condiciones tranquilas.
- Exceso de control: vigilar constantemente la rigidez desplaza la atención de la excitación y la cercanía.
Mitos y hechos
- Mito: si no funciona, siempre es psicológico. Hecho: con frecuencia intervienen factores físicos, y pueden coexistir ambos.
- Mito: una pastilla para la potencia resuelve el problema de fondo. Hecho: puede ayudar mucho, pero no sustituye el diagnóstico, la seguridad y condiciones adecuadas.
- Mito: si sos joven, no podés tener disfunción eréctil real. Hecho: los hombres más jóvenes también pueden verse afectados y pueden existir causas físicas.
- Mito: si funciona por la mañana, se puede descartar un origen físico. Hecho: es una pista, pero no un criterio de exclusión seguro.
Seguridad: cuándo no debés esperar
En la mayoría de los casos no es una urgencia. Hay, sin embargo, señales de alarma: dolor intenso, lesiones, dolor súbito e intenso en testículos o la ingle, nuevos déficits neurológicos o una erección dolorosa que dura varias horas. En esos casos conviene buscar atención médica sin demora.
También con ofertas online hay que ser cauteloso: vías de obtención no verificables, falsificaciones y dosis inciertas son riesgos reales. Una evaluación médica adecuada suele ser a la larga el camino más rápido y seguro.
Cuándo conviene consultar al profesional
Es recomendable pedir un turno especialmente si los problemas duran más de unas semanas, si aparecen de forma súbita y sin causa aparente, o si se suman otros síntomas como dolor torácico al esfuerzo, cansancio extremo, dolor en la zona pélvica o una pérdida marcada de deseo sexual.
Una orientación basada en evidencia sobre diagnóstico y opciones terapéuticas ofrecen también sitios médicos de referencia, como la Mayo Clinic. Mayo Clinic: Diagnóstico y tratamiento
Conclusión
Los trastornos de la erección son frecuentes y, por lo general, tratables si se reduce la presión y se actúa de forma estructurada. Rara vez hay un truco único: lo más sensato suele ser combinar investigación de las causas, opciones de tratamiento seguras y un enfoque que ponga la cercanía por delante del control.

