Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP): ¿Esperanza de tener un hijo sano?

Imagen del autorEscrito por Philomena Marx06 de enero de 2025
Imagen representativa del Diagnóstico Genético Preimplantacional

El Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) es una técnica que permite analizar genéticamente a los embriones antes de su transferencia al útero. Está concebido para reducir el riesgo de enfermedades hereditarias graves y disminuir la posibilidad de abortos recurrentes, ofreciendo así a parejas con alto riesgo la oportunidad de tener un hijo sano. En España, esta práctica se encuentra regulada principalmente por la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, así como por diversas normativas y guías de actuación que establecen los criterios y limitaciones para su aplicación.

Del laboratorio al útero: ¿Cómo se lleva a cabo la fecundación in vitro?

Para poder desarrollar un embrión fuera del cuerpo y posteriormente analizarlo, se recurre a técnicas de reproducción asistida, como la fecundación in vitro (FIV) o la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Estas técnicas son complejas y constan de varios pasos:

  • Estimulación ovárica: Se administran hormonas a la mujer para que maduren varios ovocitos (óvulos) de forma simultánea.
  • Extracción de ovocitos: Una vez que los folículos han alcanzado el tamaño adecuado, los óvulos se recogen mediante un procedimiento mínimamente invasivo.
  • Fecundación en el laboratorio: Los óvulos se ponen en contacto con los espermatozoides en un medio de cultivo (FIV) o se inyecta un único espermatozoide directamente en el óvulo (ICSI).
  • Análisis genético: Cuando el embrión se ha desarrollado hasta un cierto estadio (normalmente entre el día 3 y el 5 tras la fecundación), se toman unas pocas células para detectar posibles alteraciones cromosómicas o mutaciones genéticas.
  • Transferencia al útero: Los embriones que no presentan anomalías se transfieren al útero, mientras que aquellos con alteraciones genéticas graves no se implantan.

Este proceso puede resultar física y emocionalmente exigente. Incluso después de una transferencia embrionaria exitosa, en ocasiones se recomienda efectuar controles adicionales —por ejemplo, una amniocentesis— para descartar diagnósticos erróneos.

Legislación en España: ¿Qué está permitido y qué está prohibido?

En España, la normativa principal que regula la DGP es la Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida y las disposiciones que la desarrollan. La DGP se autoriza, entre otros supuestos, para:

  • Prevenir la transmisión de enfermedades genéticas graves a la descendencia.
  • Evitar la implantación de embriones con alteraciones que puedan dar lugar a patologías muy graves o inviables.

La ley establece que la DGP debe llevarse a cabo en centros acreditados, que cumplan con criterios de calidad y se sometan a controles rigurosos. Asimismo, existen comités de ética y comisiones de reproducción humana asistida en cada comunidad autónoma, encargados de evaluar la idoneidad y legalidad de cada caso, especialmente si el supuesto no está claramente cubierto por la normativa.

Encrucijadas éticas: ¿Selección o protección de la dignidad humana?

La posibilidad de descartar embriones con anomalías genéticas genera un amplio debate ético. Algunas voces critican que podría suponer una forma de discriminación hacia las personas con discapacidad. Asimismo, existe el temor a que a largo plazo no solo se busque prevenir enfermedades, sino también seleccionar rasgos físicos o intelectuales.

Un punto central de esta discusión es hasta dónde llega la consideración del embrión como vida humana protegible y de qué manera se ponderan los derechos de los futuros padres. Estas reflexiones trascienden el ámbito médico y abarcan principios sociales y morales fundamentales.

Las comisiones éticas: ¿Quién decide y con qué criterios?

En España, cada comunidad autónoma cuenta con comités o comisiones de ética especializados en reproducción humana asistida. Estos están compuestos por profesionales de la medicina, el derecho, la bioética y, a menudo, representantes de asociaciones de pacientes o de la sociedad civil. Su papel es analizar cada solicitud de DGP a la luz de criterios médicos, jurídicos y éticos.

Entre los aspectos que se valoran se incluyen:

  • El riesgo para el futuro bebé y las posibles implicaciones para la madre.
  • La gravedad de la posible enfermedad o alteración genética.
  • La exhaustividad de la información y asesoramiento ofrecido a la pareja antes de tomar la decisión.

De esta manera, las comisiones actúan como garantes de que la DGP se realice de forma justificada y proporcional, evitando abusos o usos no avalados por la normativa.

Estructura territorial: competencias en las comunidades autónomas

En la aplicación práctica de la DGP, cada comunidad autónoma gestiona sus propios registros, autorizaciones y órganos de supervisión. Algunas cuentan con una comisión de ética independiente, mientras que otras han optado por un único comité que abarca varias funciones de asesoramiento en reproducción asistida.

Además, el Ministerio de Sanidad ofrece directrices generales y ejerce tareas de coordinación a nivel nacional. Sin embargo, las diferencias en la organización y la disponibilidad de recursos entre comunidades pueden dar lugar a desigualdades en el acceso a la DGP.

Chequeo de costes: ¿Qué cubre la sanidad pública y qué asume la pareja?

La combinación de reproducción asistida y pruebas genéticas puede resultar muy costosa. En el sistema público, la cobertura varía según la comunidad autónoma y la indicación médica. Algunas comunidades ofrecen la DGP de forma parcial o total para determinadas patologías hereditarias.

En los centros privados, las cifras pueden oscilar fácilmente entre 6.000 y 10.000 euros, incluyendo la estimulación ovárica, la extracción de ovocitos, la fecundación en laboratorio, el análisis genético y la transferencia. Además, en algunos casos, las parejas deben abonar las tasas correspondientes a la evaluación del comité de ética o de la comisión de reproducción asistida.

Perspectivas de éxito y riesgos: ¿Qué deben saber las parejas?

El proceso de estimulación hormonal puede conllevar molestias y efectos secundarios, y no garantiza el éxito de la fecundación ni de la posterior implantación del embrión. Según datos europeos, la tasa de nacimientos por cada punción ovárica ronda el 19% de media, aunque la probabilidad exacta depende de factores como la edad de la madre o la existencia de enfermedades previas.

Los profesionales de los centros acreditados suelen abordar estos tratamientos de manera multidisciplinaria, con especialistas en reproducción asistida, ginecología, genética y psicología, para proporcionar un apoyo integral durante todas las fases del proceso.

Testimonios: cuando la esperanza y la incertidumbre van de la mano

Muchas parejas que se someten a un tratamiento de DGP describen el proceso como un viaje emocional con altibajos. Algunas logran el embarazo al primer intento; otras requieren varios ciclos y enfrentan momentos de decepción y angustia.

“Después de dos abortos espontáneos, recurrimos al DGP. Fue un proceso duro, pero finalmente logramos tener un bebé sano en brazos. Estamos profundamente agradecidos.”
–Ana y Tomás M.

Estos relatos evidencian hasta qué punto la decisión de optar por el DGP está marcada por factores personales, miedos, esperanzas y valores.

Nuevas posibilidades técnicas: ¿Qué avances se vislumbran?

La DGP avanza a gran velocidad, especialmente gracias a tecnologías como la Next-Generation Sequencing (NGS), que permite analizar el genoma de forma cada vez más precisa. Esto podría incrementar las tasas de éxito y reducir al mínimo los errores diagnósticos.

No obstante, cada progreso científico plantea nuevas dudas éticas: ¿dónde trazar la línea entre la prevención de enfermedades y la selección de características concretas? Probablemente la legislación y el debate social continúen evolucionando para adaptarse a estas nuevas posibilidades.

Conclusión: entre el progreso médico y la responsabilidad

El Diagnóstico Genético Preimplantacional ofrece una vía esperanzadora para parejas con un riesgo genético elevado, pero también implica costes elevados, complejidades éticas y desafíos emocionales. Por ello, es fundamental que cada decisión se tome tras un asesoramiento personalizado y un análisis riguroso de ventajas e inconvenientes, de modo que cada familia encuentre el camino que mejor se ajuste a sus circunstancias y convicciones.