La infertilidad masculina no significa que el deseo de tener hijos deba permanecer insatisfecho. Conociendo las causas más comunes y buscando asesoramiento médico a tiempo, puedes hacer mucho por tu fertilidad. Ya sean ajustes en el estilo de vida, tratamientos médicos o una combinación de ambos, la medicina actual ofrece numerosas posibilidades. Lo crucial es abordar el tema abiertamente y obtener el apoyo adecuado para que el sueño de tener un hijo propio esté al alcance.
1. Varicocele
Un varicocele es una dilatación de las venas en el escroto (similar a las venas varicosas en las piernas). Conduce a un flujo sanguíneo alterado, un sobrecalentamiento de los testículos y, a menudo, a una disminución de la calidad del esperma.
Signos: A menudo se puede palpar una vena agrandada o serpenteante en el testículo, a veces acompañada de una sensación de tirón.
¿Qué hacer?: Un urólogo puede determinar mediante ultrasonido si existe un varicocele. En formas pronunciadas, una pequeña intervención quirúrgica o una oclusión (embolización) puede ayudar a normalizar el flujo sanguíneo.
2. Trastornos hormonales
El equilibrio hormonal es crucial para la producción de esperma. Una deficiencia de testosterona (hipogonadismo) o desequilibrios de otras hormonas (por ejemplo, LH, FSH, hormonas tiroideas) pueden afectar la fertilidad.
Signos: Libido disminuida, fatiga, menor fuerza muscular o aumento de grasa abdominal pueden indicar una deficiencia de testosterona.
¿Qué hacer?: Un simple análisis de sangre proporcionará información sobre los niveles hormonales. Dependiendo de la causa (por ejemplo, genética, medicamentos o enfermedades), una terapia adecuada, desde la sustitución hormonal hasta el ajuste de ciertos medicamentos, puede ser útil.
3. Factores genéticos
Ciertas alteraciones congénitas (por ejemplo, el síndrome de Klinefelter o cambios en el cromosoma Y) pueden llevar a una producción de esperma muy limitada o incluso ausente.
Signos: A menudo, las causas genéticas se descubren solo cuando hay un deseo insatisfecho de tener hijos, ya que externamente a menudo no hay síntomas claros.
¿Qué hacer?: En caso de un espermiograma gravemente alterado, los especialistas suelen recomendar una prueba genética. Junto con un genetista humano, se puede discutir la planificación familiar futura.
4. Infecciones
Infecciones de transmisión sexual (por ejemplo, clamidias, gonorrea) o paperas en la edad adulta pueden bloquear los conductos seminales o dañar el tejido testicular.
Signos: Ardor al orinar, secreción o dolor en los testículos pueden ser señales de advertencia. En una infección por paperas en la edad adulta, a menudo se observan glándulas salivales hinchadas y puede haber afectación de los testículos.
¿Qué hacer?: Si se sospecha una infección, es imprescindible consultar a un médico y realizarse una prueba. Un tratamiento temprano con antibióticos puede prevenir daños secundarios.
5. Trastornos de la eyaculación y la erección
No siempre es la calidad del esperma el problema. A veces, ni siquiera se logra una transferencia exitosa del esperma. La eyaculación retrógrada (donde el semen llega a la vejiga en lugar de salir al exterior) o los trastornos de la erección pueden bloquear el camino natural hacia la fertilización.
Signos: Ausencia de eyaculación, baja cantidad de eyaculado o problemas de erección.
¿Qué hacer?: Es importante una evaluación médica (urología, andrología). Dependiendo de la causa, pueden ayudar medicamentos, terapias físicas o apoyo psicológico.
6. Factores de estilo de vida
Fumar, el alcohol y las drogas afectan negativamente la calidad del esperma. Por ejemplo, fumar reduce la movilidad de los espermatozoides, mientras que el alcohol altera el equilibrio hormonal y ciertas drogas disminuyen la producción de testosterona. El estrés crónico también aumenta los niveles de cortisol, lo que puede afectar aún más la fertilidad.
Signos: A menudo no hay señales físicas directas; las limitaciones suelen aparecer primero en el espermiograma o a través del deseo insatisfecho de tener hijos.
¿Qué hacer?: Reduce o evita la nicotina, el alcohol y las sustancias ilegales. Asegúrate de tener períodos regulares de descanso e integra la gestión del estrés en tu rutina diaria (por ejemplo, deporte, técnicas de relajación, sueño suficiente).
7. Sobrepeso y alimentación
El sobrepeso altera los niveles hormonales: La proporción de estrógeno aumenta, mientras que la testosterona disminuye. El sobrepeso severo (obesidad) también puede desencadenar enfermedades acompañantes como diabetes o hipertensión, que también reducen la fertilidad.
Signos: Un índice de masa corporal (IMC) superior a 25 se considera sobrepeso, a partir de 30 obesidad.
¿Qué hacer?: Opta por una alimentación equilibrada con mucha fruta, verduras y proteínas de alta calidad. El ejercicio moderado pero regular (2–3 veces por semana) y una pérdida de peso lenta y saludable promueven tu fertilidad.
8. Factores ambientales y contaminantes
Ciertas toxinas ambientales (por ejemplo, pesticidas, solventes, metales pesados) así como la radiación (por ejemplo, rayos X, ambientes de calor extremo) pueden reducir la calidad del esperma a largo plazo.
Signos: A menudo no hay síntomas directos perceptibles. Sin embargo, quienes están en contacto profesional frecuente con químicos o radiación están más en riesgo.
¿Qué hacer?: Asegúrate de tener medidas de protección adecuadas en el trabajo, como ropa o mascarillas apropiadas. Evita, si es posible, las saunas frecuentes o los baños calientes prolongados y no guardes dispositivos electrónicos de manera permanente cerca de los genitales.
9. Daños en el ADN del esperma
Incluso si hay suficientes espermatozoides, su ADN puede estar tan dañado que no permitan una fertilización exitosa. El estrés oxidativo se produce cuando los radicales libres en el cuerpo predominan, favorecido por el tabaquismo, una alimentación poco saludable, toxinas ambientales o enfermedades crónicas.
Signos: Generalmente se detectan solo en pruebas especiales de espermiograma o en investigaciones de fertilidad más avanzadas.
¿Qué hacer?: Una dieta rica en antioxidantes (por ejemplo, vitamina C y E, zinc, selenio) puede ayudar a neutralizar los radicales libres. Evita fumar, reduce el estrés y evita el calor excesivo y los contaminantes.
10. Malformaciones congénitas y trastornos del desarrollo (Menos comunes, pero relevantes)
Criptorquidia: cuando uno o ambos testículos no descienden al escroto a tiempo. Este estado se corrige en muchos casos durante la infancia, pero no siempre a tiempo para excluir completamente efectos posteriores en la fertilidad. Otras malformaciones o cicatrices en el área de los conductos deferentes también pueden afectar la capacidad de concepción.
Signos: A menudo se detecta al nacer o en la infancia. En la edad adulta, un testículo puede sentirse más pequeño o menos perceptible.
¿Qué hacer?: Quienes fueron operados tarde o no operados deberían comprobar la calidad de su esperma. Un urólogo puede determinar si son necesarias más intervenciones o medidas de apoyo.
Conclusión
La infertilidad masculina no significa que el deseo de tener hijos deba permanecer insatisfecho. Conociendo las causas más comunes y buscando asesoramiento médico a tiempo, puedes hacer mucho por tu fertilidad. Ya sean ajustes en el estilo de vida, tratamientos médicos o una combinación de ambos, la medicina actual ofrece numerosas posibilidades. Lo crucial es abordar el tema abiertamente y obtener el apoyo adecuado para que el sueño de tener un hijo propio esté al alcance.