Infertilidad Femenina: Las 10 Causas Más Comunes y Soluciones para las Mujeres

Imagen del autorEscrito por Philomena Marx31 de enero de 2025
Infertilidad en mujeres

Cuando el tan anhelado embarazo no ocurre mes tras mes, puede ser extremadamente estresante para muchas mujeres. De hecho, se estima que alrededor del 10 al 15 por ciento de todas las parejas enfrentan problemas de fertilidad. Las causas de la infertilidad femenina son variadas y van desde trastornos hormonales hasta cambios anatómicos. A continuación, aprenderás más sobre los diez desencadenantes más comunes y cómo reconocer las señales de advertencia tempranamente.

1. Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP)

El síndrome de ovario poliquístico es una causa frecuente de trastornos del ciclo menstrual y ausencia de ovulación. En los ovarios se forman pequeños quistes que pueden interrumpir el proceso normal de maduración de los óvulos. El SOP a menudo está asociado con niveles elevados de hormonas masculinas (andrógenos), lo que puede manifestarse mediante acné y aumento del vello corporal.

Signos: Menstruación irregular o ausente, aumento de peso, acné, aumento del vello corporal.
¿Qué hacer?: Mediante análisis de sangre y ultrasonido, un ginecólogo puede realizar el diagnóstico. A menudo, cambios en el estilo de vida (por ejemplo, pérdida de peso, ejercicio) y una terapia hormonal ajustada ayudan a estabilizar el ciclo y aumentar la fertilidad.

2. Trastornos de la Ovulación fuera del SOP

Incluso sin SOP, pueden ocurrir trastornos del ciclo menstrual donde la ovulación es irregular o no ocurre. Ejemplos incluyen disfunciones de la tiroides, sobrepeso o bajo peso, y estrés, pero también una secreción aumentada de prolactina (hiperprolactinemia) puede alterar delicadamente el equilibrio hormonal.

Signos: Ausencia de menstruación (amenorrea), ciclos extremadamente irregulares, cambios de humor, signos de disfunción tiroidea (por ejemplo, caída del cabello, fluctuaciones de peso).
¿Qué hacer?: Un examen hormonal completo y, si es necesario, pruebas de función tiroidea proporcionan información. Dependiendo del diagnóstico, medicamentos (por ejemplo, inductores de la ovulación) o el tratamiento de la enfermedad subyacente (por ejemplo, medicación tiroidea) pueden ayudar.

3. Endometriosis

En la endometriosis, células similares al revestimiento uterino crecen fuera del útero, por ejemplo, en los ovarios, las trompas de Falopio o en la cavidad abdominal. Allí pueden causar inflamaciones y adherencias que afectan la maduración del óvulo, la fertilización y la implantación de los embriones.

Signos: Dolores menstruales intensos, dolor durante las relaciones sexuales, dolor pélvico crónico.
¿Qué hacer?: Un diagnóstico preciso generalmente se realiza mediante ultrasonido y/o laparoscopia. Intervenciones quirúrgicas y terapias hormonales pueden aliviar los síntomas y mejorar las posibilidades de un embarazo exitoso.

4. Trompas de Falopio Bloqueadas o Dañadas (Factor Tubal)

Las trompas de Falopio son esenciales para que el óvulo llegue al útero después de la ovulación. Si están bloqueadas o dañadas, los espermatozoides no pueden alcanzar el óvulo o el embrión no puede ser transportado. Causas comunes incluyen infecciones (por ejemplo, por clamidia) o adherencias después de cirugías.

Signos: A menudo asintomático, generalmente se descubre durante una evaluación de fertilidad (por ejemplo, mediante histerosalpingografía).
¿Qué hacer?: Dependiendo de la situación, intervenciones quirúrgicas pueden restaurar la permeabilidad. En casos severos, la fertilización asistida (por ejemplo, FIV) es una alternativa.

5. Miomas y Anomalías Uterinas Congénitas

Los miomas son tumores benignos dentro o en el útero que pueden deformar el útero y dificultar la implantación del óvulo fecundado. Las malformaciones congénitas (por ejemplo, un útero septado) también afectan el espacio para el desarrollo del embrión.

Signos: Sangrados menstruales intensos o prolongados, dolor en la parte inferior del abdomen, sensación de presión en la pelvis.
¿Qué hacer?: Un ultrasonido aclara la posición y el tamaño de los miomas o malformaciones. Una corrección quirúrgica a menudo puede mejorar significativamente la fertilidad.

6. Infecciones e Inflamaciones

Infecciones crónicas, por ejemplo, enfermedades de transmisión sexual como clamidia o gonorrea, pueden llevar a la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) y dañar permanentemente las trompas de Falopio o el útero. También una endometritis no tratada (inflamación del revestimiento uterino) puede reducir la fertilidad.

Signos: Dolor abdominal inferior, flujo anormal, fiebre (en inflamaciones agudas). Sin embargo, a menudo puede ser asintomática.
¿Qué hacer?: Si se sospecha una infección, es importante consultar al médico rápidamente. Tratamientos con antibióticos o terapias dirigidas pueden prevenir daños posteriores.

7. Edad y Calidad de los Óvulos

Con el aumento de la edad, disminuye la cantidad y calidad de los óvulos. A partir de los 35 años, la fertilidad de las mujeres disminuye notablemente, además de aumentar el riesgo de abortos espontáneos o anomalías cromosómicas.

Signos: No hay síntomas directos, más bien cambios estadísticos y hormonales (por ejemplo, niveles bajos de AMH).
¿Qué hacer?: Una planificación familiar temprana puede ayudar. Quienes deseen posponer el deseo de tener hijos tienen la opción de la congelación social (conservación de óvulos). Además, existen tratamientos en clínicas de fertilidad que pueden compensar parcialmente la edad.

8. Causas Genéticas e Inmunológicas

Algunas mujeres portan alteraciones genéticas que dificultan el desarrollo normal de los óvulos o embriones. Factores inmunológicos, como enfermedades autoinmunes (por ejemplo, lupus, síndrome antifosfolípido), también pueden dificultar la implantación o el mantenimiento del embarazo.

Signos: A menudo no hay síntomas concretos notables en la vida diaria. Sin embargo, en enfermedades autoinmunes suelen aparecer signos como fatiga, dolores articulares o cambios en la piel.
¿Qué hacer?: Pruebas de sangre específicas y exámenes genéticos ayudan en el diagnóstico. Un seguimiento cercano por especialistas y terapias ajustadas (por ejemplo, anticoagulantes en el síndrome antifosfolípido) a menudo aumentan las posibilidades de embarazo.

9. Estilo de Vida y Peso

El sobrepeso o el bajo peso, así como un estilo de vida generalmente poco saludable (por ejemplo, fumar, consumo elevado de alcohol, estrés crónico), pueden alterar de manera sostenida el ciclo y la producción hormonal. Especialmente un déficit calórico extremo o estrés constante pueden llevar a la ausencia completa de ovulación en algunas mujeres.

Signos: Sangrados irregulares, falta de ovulación, falta de energía, problemas de concentración.
¿Qué hacer?: Una alimentación equilibrada, reducción del estrés, sueño adecuado y evitar el tabaco y el alcohol en exceso son pilares básicos para una fertilidad saludable.

10. Infertilidad Inexplicada (Idiopática)

A pesar de exámenes exhaustivos, niveles hormonales normales y trompas de Falopio intactas, algunas mujeres no encuentran razones claras para la ausencia de un embarazo. Esta forma de infertilidad es particularmente estresante porque aparentemente no hay una causa concreta.

Signos: Ciclo normal, sin hallazgos anormales en laboratorios o ultrasonidos, pero sin embarazo.
¿Qué hacer?: Tratamientos de deseo de tener hijos como la fertilización in vitro (FIV) o inseminaciones (IUI) a menudo pueden ser exitosos. Obtener una segunda opinión o cambiar a un centro de fertilidad especializado puede ser beneficioso en muchos casos.

Conclusión

La infertilidad femenina puede tener numerosas causas, desde trastornos hormonales hasta factores estructurales y genéticos. Sin embargo, la medicina moderna ofrece diversas opciones de diagnóstico y tratamiento, lo que permite en muchos casos un embarazo exitoso. Es importante buscar asesoramiento temprano y, si es necesario, ajustar el estilo de vida. La comunicación abierta con la pareja, una relación de confianza con el médico o la médica y, si es necesario, el apoyo psicológico pueden ayudar adicionalmente a superar el a menudo desafiante camino hacia el hijo deseado.