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Philipp Marx

Mastitis durante la lactancia: síntomas, tratamiento y cuándo son necesarios los antibióticos

La mastitis suele sentirse como un resfriado junto con un dolor intenso en el pecho: calor, enrojecimiento, presión y un estado general que puede empeorar rápidamente. Muchas personas dudan si pueden seguir dando el pecho, si han hecho algo mal y cuándo los antibióticos son realmente útiles. Esta guía explica la mastitis como un espectro, muestra señales de alarma y te ofrece una lógica clara y serena para tomar decisiones.

Una persona lactante apoya la mano sobre una zona enrojecida y dolorosa del pecho y la enfría con suavidad para aliviar los síntomas de la inflamación

Qué es la mastitis y por qué aparece

La mastitis es una inflamación del tejido mamario que es especialmente frecuente en el periodo posparto en relación con la lactancia o la extracción de leche. Puede ser provocada por un drenaje de leche interrumpido y la inflamación del tejido, y puede agravarse por una reacción inflamatoria. En algunos casos se añade una infección bacteriana.

Por eso muchas guías no describen la mastitis en términos de sí o no, sino como un continuum desde la obstrucción de conductos y la inflamación hasta la mastitis bacteriana y, raramente, el absceso. Un resumen práctico es el Clinical Protocol de la Academy of Breastfeeding Medicine. Academy of Breastfeeding Medicine: Mastitis Spectrum, protocolo 36

Síntomas típicos: así se siente la mastitis

Lo más importante es la combinación de síntomas locales en la mama y tu estado general. Una congestión o estasis de leche puede doler, pero la mastitis suele asociarse además a un claro malestar general.

Signos locales

  • Dolor claramente más intenso que la presión normal al dar el pecho
  • Enrojecimiento, calor, hinchazón, a veces en forma de cuña
  • Sensibilidad a la presión o zona endurecida
  • A veces una línea de tensión visible o un punto muy sensible

Signos sistémicos

  • Fiebre o escalofríos
  • Dolores musculares, agotamiento, malestar general
  • Empeoramiento rápido en cuestión de horas

Una clasificación accesible de la mastitis, con los síntomas y el tratamiento típicos, ofrece también el NHS. NHS: Mastitis

Obstrucción de conductos (estasis) o mastitis: la diferenciación breve

Muchas empezáis con una zona dura y pensáis en una obstrucción. La transición a mastitis suele notarse menos por un único bulto y más por la evolución clínica.

Más bien obstrucción de conductos

  • Nódulo local o presión, pero te encuentras relativamente bien
  • No hay síntomas sistémicos persistentes
  • Mejora perceptible con medidas adecuadas en 12 a 24 horas

Más bien mastitis

  • Aparece fiebre o un fuerte malestar general
  • El enrojecimiento y el dolor aumentan y se extienden
  • Empeoras claramente en lugar de mejorar

Qué ayuda de verdad: tratamiento de la mastitis sin dramatismos

El objetivo es calmar la inflamación, normalizar el drenaje de leche y evitar la sobreestimulación. Muchas veces se complica por actuar con estrés, extrayendo la leche de forma demasiado agresiva o masajeando en exceso.

Seguir dando el pecho o vaciar, pero de forma fisiológica

En la mayoría de los casos es aconsejable seguir amamantando o vaciar la mama suavemente. Parar de golpe puede aumentar la presión y empeorar la inflamación. Lo decisivo es que el vaciado no se convierta en una obligación forzada.

  • Dar el pecho a demanda, sin sesiones maratonianas adicionales
  • Si es necesario usar sacaleches, hacerlo con moderación y sin máxima potencia de succión
  • Variar las posiciones para favorecer el drenaje de distintas zonas

Aplicar frío, descansar, reducir la inflamación

Entre tomas a muchas personas les alivia aplicar frío, porque reduce la hinchazón y el dolor. El descanso no es un lujo, forma parte del tratamiento. Si puedes, reduce las tareas durante 24 horas y prioriza sueño, hidratación y alimentación.

Contacto suave en lugar de amasamiento profundo

Un masaje vigoroso sobre una zona dolorida puede irritar más el tejido. Suele ser más útil una ayuda suave, superficial, y reducir la presión externa con ropa holgada y posiciones sin compresión.

Antibióticos en la mastitis: cuándo tienen sentido

Los antibióticos no son automáticamente la primera medida. Son relevantes principalmente cuando es probable una mastitis bacteriana o cuando la evolución no tiende a la mejoría.

Situaciones en las que los antibióticos suelen ser necesarios

  • Malestar general notable y fiebre persistente
  • Empeoramiento rápido a pesar de medidas de base
  • No hay mejoría clara en aproximadamente 24 a 48 horas
  • Mastitis recurrente o factores de riesgo particulares

Si te recetan un antibiótico, eso no suele implicar que tengas que destetar. Muchos antibióticos son compatibles con la lactancia, pero la elección debe hacerla un profesional porque influyen alergias, resistencias locales y tu evolución clínica.

Una buena orientación sobre medicamentos en la lactancia ofrece LactMed, aunque la elección concreta siempre debe individualizarse. LactMed: Drugs and Lactation Database

Cuándo debes buscar valoración médica

La mastitis es un ámbito en el que una consulta precoz suele aliviar antes que aguantar durante días. Importan sobre todo la evolución y los signos sistémicos.

Solicita valoración si

  • Aparece fiebre o la fiebre no baja
  • Tienes escalofríos, fuertes dolores musculares o un cansancio importante
  • El enrojecimiento y el dolor aumentan o se extienden
  • Tras 24 a 48 horas no hay una mejora clara
  • Presentas mastitis de forma repetida

Busca ayuda inmediata si

  • Te sientes muy enferma, mareada o con problemas de circulación
  • Tienes dolor intenso, creciente, con la mama tensa y muy enrojecida
  • Sospechas un absceso, por ejemplo una hinchazón bien delimitada, muy dolorosa y fluctuante

Para orientarte sobre signos de alarma después del parto que deben valorarse médicamente, también puede ser útil la información de ACOG, aunque la valoración siempre debe ser individual. ACOG: Señales de alarma de problemas de salud posparto

Absceso: raro, pero importante conocerlo

Un absceso mamario es una acumulación de pus que puede desarrollarse como complicación. En general es poco frecuente, pero relevante porque suele requerir un tratamiento específico, por ejemplo drenaje, además del tratamiento de la inflamación.

Las señales pueden ser una hinchazón bien delimitada y muy dolorosa que no mejora, y una evolución que, pese a las medidas y quizá los antibióticos, se estanca o empeora. Si lo sospechas, es importante una valoración pronta.

Errores habituales que pueden prolongar la mastitis

  • Extraer leche con demasiada agresividad por miedo, lo que puede aumentar la hinchazón y la irritación
  • Masajes muy fuertes y amasamientos profundos sobre la zona inflamada
  • Calor continuo, que puede favorecer la hinchazón en una inflamación
  • Compresión por ropa ajustada o presión al tumbarse
  • Esperar demasiado tiempo pese a fiebre y empeoramiento claro

Si notas que solo reaccionas en lugar de mejorar, es una señal para pedir ayuda.

Conclusión

La mastitis es más que una obstrucción de conductos porque con frecuencia aparece un marcado malestar general y fiebre. La base del manejo es calmar la inflamación, vaciar de forma fisiológica, aplicar frío y reducir la presión. Los antibióticos tienen sentido sobre todo si es probable una mastitis bacteriana o si no hay mejoría. Si te encuentras con síntomas sistémicos, fiebre o una evolución que empeora, la valoración precoz es la opción segura.

Descargo de responsabilidad: El contenido de RattleStork se ofrece únicamente con fines informativos y educativos generales. No constituye asesoramiento médico, jurídico ni profesional; no se garantiza ningún resultado específico. El uso de esta información corre por su cuenta y riesgo. Consulte nuestro descargo de responsabilidad completo .

Preguntas frecuentes sobre la mastitis

La mastitis suele manifestarse no solo localmente en la mama, sino también con síntomas sistémicos como fiebre, escalofríos y un marcado malestar general, o por un empeoramiento rápido en lugar de una mejoría.

En la mayoría de los casos es recomendable seguir dando el pecho o vaciar suavemente la mama, porque pararla de golpe puede aumentar la presión; lo importante es que el vaciado sea fisiológico y no un sobre-extraccion agresiva.

Los antibióticos son relevantes sobre todo cuando la fiebre y el fuerte malestar persisten, cuando la situación empeora pese a las medidas básicas o cuando no hay una mejoría clara en unas 24 a 48 horas.

La fiebre es una señal importante porque puede indicar una reacción inflamatoria más intensa o participación bacteriana, y debe tomarse en serio si es persistente o si te sientes claramente enferma.

En la mastitis predomina la hinchazón, por eso a muchas personas les alivia aplicar frío entre tomas; el calor puede ser puntualmente agradable, pero ante un aumento de la presión suele ser contraproducente.

Un masaje muy enérgico puede irritar aún más el tejido inflamado, mientras que una ayuda suave y superficial y la reducción de la presión externa suelen tolerarse mejor.

Las señales pueden ser una hinchazón bien delimitada y muy dolorosa que no mejora, y una evolución con síntomas persistentes pese a las medidas, lo que debe valorarse médicamente sin demora.

Generalmente no es necesario destetar con mastitis y hacerlo puede incluso complicar la evolución, porque menos vaciado genera mayor presión; la decisión debe individualizarse según la evolución y el consejo médico.

Si tienes fiebre, escalofríos o un fuerte malestar, si el enrojecimiento y el dolor se extienden, o si tras 24 a 48 horas no hay una mejora clara, es aconsejable solicitar valoración médica.

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